Artur Mas o cómo engañar al ciudadano para tapar tus vergüenzas

“Una mentira, repetida mil veces, acaba convirtiéndose en verdad”. Permitídme que esta vez, mejor, no os diga de quién es la cita. Tan solo os avanzaré que fue de alguien que supo manejar la demagogia (tristemente) como nadie hasta ese momento había sabido hacerlo. Es lo malo que tienen las mentiras, las repiten, las repiten, y la gente, al final, se las acaban creyendo.

Cataluña es una gran región. Los catalanes son gente muy trabajadora y sus industrias siempre han sido y son un referente a nivel europeo. Cataluña es muy importante para España, tanto como España es importante para Cataluña.

Lo fácil en estos momentos de crisis, confusión y falta de credibilidad es enarbolar la bandera tan manida del nacionalismo, e intentar con ella abrazarnos a otra bandera: la de lo imposible. Y es que Artur Mas sabe que no quiere (ni debe) pedir la independencia total de Cataluña. Al igual que también conoce que esto, lejos de beneficiar a los catalanes, les metería en un fondo más profundo de lo que ya es hoy su deuda: 8.617 € por cada habitante de la Generalitat.

También sabe de lo desmembrada que quedaría Cataluña de la UE (y de todas las favorables condiciones para el comercio que supone ser un estado miembro) sin ir de la mano de España. Lo malo de Mas es que, aún sabiendo todo esto, agita y, con perdón de la palabra, encabrona, a gente que no lo sabe. ¿Por qué?

Durante estos años Mas y sus socios del gobierno han despilfarrado el dinero de todos (catalanes y los que no somos) en pro de la consolidación de un estado catalán que sabe que nunca, o al menos hoy por hoy, podría producirse si es que verdaderamente se quiere asegurar el bienestar de los catalanes. Más de 64.000 millones de euros de deuda son muchos millones… seguro que muchos más que los que puede aguantar la tristemente mentira (que de tanto repetirla quieren convertirla en verdad) del expolio fiscal.

64.000 millones de euros, y vuelvo a repetir la cifra, son muchos y quizá, imperdonables. Son 64.000 millones de razones para que el catalán de a pie pregunte qué se ha hecho con sus impuestos. Y además, son otras 64.000 millones de razones para que se lo contesten sin milongas. Para que se lo cuenten de verdad… En contra de eso Mas ha enarbolado la señera para tapar sus vergüenzas y, mientras pide a las “instituciones españolas” una independencia para Cataluña que, en términos reales, sería como un pisito de soltero con derecho a tupper y que te laven la ropa; tapar la inoperancia de su gestión y la de sus predecesores. Para tapar sus vergüenzas. Mal uso, sin duda, para una bandera con tanta historia…

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Publicado el 21/07/2015 en Política y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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