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Pablo Iglesias: Demagogia al descubierto

“Consejos vendo que para mi no tengo”  Sabio refrán popular con el que se pretende hacer critica a los “listillos” que siempre parecen ser capaces de saber lo que deben hacer los demás pero que en sus propios asuntos no son capaces de usar sus propias recetas.

Hoy ese refrán parece que está más vigente que nunca, gracias al político de moda, Pablo Iglesias, el líder de un partido que, como todos ustedes sabrán, parece haberse autoproclamado el líder de los movimientos ciudadanos, el conocedor de lo quiere la sociedad y de lo que tiene que hacer para dárselo, el salvador..

Para ser coherente con lo que se dice hay que hacer algo muy fácil: predicar con el ejemplo si no quieres que las supuestas bondades de tu discurso político queden al descubierto mostrando tras de sí la peor faceta de la política rancia y de segunda división: el populismo, y la demagogia. O, dicho de otra forma, dejar entrever ese cariño de nuestro joven político hacia el aplauso fácil y el discurso falto de toda pragmática con el que mentir, y digo mentir, a algo tan sagrado en una democracia como es el electorado. El ciudadano.

Pues bien, parece que nuestra nueva estrella de la política, no es muy de predicar con el ejemplo y mucho menos ser coherente con su propio discurso. Hace muy pocos días saltaba a la palestra una foto en la que recogía de manos del Príncipe Felipe una beca concedida por la extinta Caja Madrid bajo la atenta mirada de por entonces su actual presidente, un tal Miguel Blesa..

pablo iglesias principe

¿Como es posible que una persona que se define como republicano, apátrida, anticapitalista, antisistema,.. renuncie a sus principios y a sus creencias para aprovecharse de todo aquello con lo que no comulga? ¿Como es posible que aquel que quiere acabar con todo lo relacionado con bancos, estado,.. sea el primero que se beneficie de este sistema? ¿Donde está la coherencia con su discurso?

Los partidos, y los líderes políticos que hoy necesitamos no son aquellos que le dicen al ciudadano aquello que quiere oír con propuestas utópicas y sin sentido, con el único fin de ocupar un sillón de mando: el poder por el poder. Hoy, necesitamos líderes que sean capaces de provocar cambios y renovaciones de calado para darnos un futuro mejor. Un futuro, en el que esperemos, no tengan cabida políticos como Pablo Iglesias, que aunque digan que representan a los ciudadanos, lo único que representan son sus propios intereses, como se está demostrando. Y, además consiguiéndolo, de la manera más vil: engañando al ciudadano con discursos utópicos cargados de populismo y demagogia.

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Premios Goya: Socialismo vestido de Chanel

Como cada año y como viene siendo habitual durante los últimos años, la Gala de los premios Goya viene siendo un escaparate de la demagogia más barata y populista de esos actores y actrices que se autoproclaman como la voz del pueblo, y que realmente del pueblo están más que alejados.

Para muestra un botón, la familia Bardem:

– ¿Cómo se puede hacer gala de defender la sanidad pública mientras que para que naciera su hijo se alquiló una planta entera de un lujoso, y privado, hospital de EEUU?
– ¿Cómo se puede hablar de revolución social, de comunismo, desde un verdadero casoplón en Miami en el que parte de tu servicio son exiliados cubanos sin posibilidad de volver a casa?
– ¿Cómo se puede ser tan cínico de ir a apoyar a los trabajadores afectados por el ERE de Coca-Cola, cuando ustedes con total bajeza incumplieron con sus trabajadores de la Bardemcilla?

Sinceramente creo que hacer reivindicaciones sociales es algo más que levantar el puño. Frivolidad en este país, desgraciadamente, tenemos para dar y regalar, no necesitamos un Gala para que nos lo muestren y nos encabronen más. Y, sino, demuestren lo contrario y realmente hagan algo más que calzarse unos zapatos de Manolo Blahnik, unos trajes de Armani o unos vestidos de Chanel.

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De los que supuestamente eran nuestros abuelos, y de los que no lo fueron

Llevábamos mucho tiempo sin que a nuestro Invictus particular, Tomás Gómez, le volviera a traicionar su incontinencia verbal. Cuando la máxima demagogia es la mejor de tus artes, poco tiene que hacer el tan manido y a la vez poco utilizado consejo de pensar antes de hablar. Qué fácil es, siendo socialista apelar al pasado. Qué fácil es, siendo socialista, enarbolar la bandera de la sesgada memoria histórica. Qué tristemente fácil es, siendo socialista, recurrir al franquismo para intentar ganar votos.

Gracias a Libertad Digital, en la foto, podemos observar a la número 2 del Partido Socialista Madrileño, Maru Menéndez, ataviada con boina roja y camisa azul, abrazando con una sonrisa la bandera franquista. La foto también nos deja ver que parece estar en un lugar privilegiado: aterciopelados sillones  parapetados por micrófonos, y escudo “del pollo” para terminar de rematar la instantánea. Así, por encima, parece lugar de alta alcurnia. Si indagamos un poco más en el pasado de su familia, se explica el por qué de tan privilegiada ubicación. No hace falta remontarnos a sus abuelos, nos sobra con sus progenitores: Camilo Menéndez Vives, capitán de navío. Oficial de más alta graduación que consiguió ocupar el Congreso, por tanto, golpista y, en lo personal, padre de Maru Menéndez. Sí, tiene razón Tomás Gómez, no pertenece a ese grupo de “abuelos franquistas” que robaron la infancia a miles de madrileños… Es un papá franquista que quiso robarnos el triunfo de la democracia, de la libertad y de la igualdad a todos los españoles. Olé.

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UPyD o el partido del Populismo y la Demagogia al descubierto

Como muestra un botón: antes de nada, permítanme contarles una historia tan real, como extremadamente dolorosa para la salud  de nuestra democracia y de nuestros, cada vez más maltrechos, bolsillos.

La historia esta sitiada en Alcorcón, un municipio que, tras años de derroche socialista, hoy, su nuevo gobierno popular, se encuentra ante el gran reto de edificar el presente y futuro de una de las ciudades más importantes de Madrid con las arcas llenas, sí, pero de deudas.

La historia también tiene nombre y apellidos. Su protagonista es Jesús Gamonal, portavoz de UPyD en el Ayuntamiento de Alcorcón, un partido que, como todos ustedes sabrán, parece haberse autoproclamado el líder de la lógica y del sentido común del ciudadano. Su protector. El conocedor de lo quiere y de lo que tiene que hacer para dárselo…

Y la historia, como todas las buenas historias, también tiene moraleja: algo tan fácil como que hay que predicar con el ejemplo si no quieres que las supuestas bondades de tu discurso político queden al descubierto mostrando tras de sí la peor faceta de la política rancia y de segunda división: el populismo, y la demagogia. O, dicho de otra forma, que dejen entrever ese cariño de algunos de nuestros dirigentes hacia el aplauso fácil y el discurso falto de toda pragmática con el que mentir, y digo mentir, a algo tan sagrado en una democracia como es el electorado. El ciudadano. Vamos entonces con la historia:

Jesús Gamonal, el Portavoz de UPyD en Alcorcón se ha visto obligado, tras la presión vecinal, a bajarse el sueldo al saberse que cobra 72.000 Euros por su liberación política. Y que supuestamente, ni se pasaba por su despacho municipal ya que prefería acudir mejor al despacho de la empresa privada que posee, dedicada al préstamo de dinero.
El Portavoz de UPyD en Alcorcón cobra su sueldo, repitamos: 72.000€, y se le pide dedicación exclusiva. Pero parece que esta supuesta “dedicación” prefiere ejercerla desde el despacho de su empresa.

UPyD, el partido magenta (o rojo descolorido) al que pertenece y representa en Alcorcón el señor Gamonal, es el primero en hacer de la bajada de los sueldos de los cargos públicos su principal batalla. Gesto populista y provocador del aplauso ciudadano fácil donde los haya, ¿pero qué pensarán esos mismos ciudadanos ante este caso de sinvergonzonería política (y moral) de primer orden? Muy populista, desde luego no parece. Aunque ya lo decía el refrán, a Dios rogando, y con la Rosa (perdón, el mazo) dando.

Los partidos, y los líderes políticos que hoy necesitamos no son aquellos que le dicen al ciudadano aquello que quiere oír, con el único fin de ocupar un sillón de mando: el poder por el poder. Hoy, necesitamos líderes que sean capaces de provocar cambios y renovaciones de calado para darnos un futuro mejor que este presente tan negro que tenemos. Un futuro, en el que esperemos, no tengan cabida políticos que aunque digan que representan a los ciudadanos, lo único que representan son sus propios intereses. Y, además, de la maner más vil: mintiendo y lucrarse indignamente con el dinero del contribuyente.